Brexit: ¿Comedia o Tragedia Shakesperiana?


(Audio completo de este post)

En 2016 justo después del Referéndum, en un tuit al Primer Ministro Cameron, el Presidente del Consejo Europeo Donald Tusk haciéndose eco del famoso soliloquio de Hamlet decía “estar o no estar juntos, esa es la cuestión”. El año pasado el Ministro Europeo Alemán Michael Roth escribió en Twitter que el Brexit era una tragedia que ni siquiera el mismo Shakespeare hubiera podido imaginar. Este año, Tusk de nuevo utilizando un característico juego de palabras shakesperiano deseaba un “sitio especial en el Infierno” para los promotores del Brexit. ¿Estaba acaso Tusk pensando en la obra de Shakespeare La Tempestad?, cuando Ariel citando las palabras de Ferdinand dice: “El Infierno está vacío, y todos los demonios están aquí”…

Siguiendo en esta línea shakesperiana podríamos argumentar que aquellos que apoyan el Brexit estarán pensando que todo es Mucho Ruido y Pocas Nueces (Much Ado About Nothing) y puede que vean a la Unión Europea diciéndole al Reino Unido las palabras que Leonato dice en la primera escena: “cuando nos dejes, la pena nos embargará y la felicidad se ausentará”) (“when you depart from me, sorrow abides, and happiness takes his leave). Mientras que aquellos que se oponen al Brexit estarán pensando más en Antonio y Cleopatra, una tragedia de amor y deber, de alianzas rotas y beligerancia en las palabras que el César Octavio profiere: “La ruptura de una cosa tan grande seguro dejará una grieta mayor”.

Shakespeare first folio

Pero Brexit no va sobre Shakespeare y la identidad británica, ni tampoco se puede explicar a través de una obra de Shakespeare. Los problemas del Brexit son más complejos y van más allá de la identidad nacional. Hay tres millones de ciudadanos europeos no británicos que se han establecido en el Reino Unido y cerca de un millón de nacionales británicos que también están viviendo en la Unión Europea. Los motivos que llevaron a todos a hacer de una tierra extranjera su hogar se fundaron en su derecho a la libre circulación de trabajadores que recibieron de todos los países de la Unión Europea (incluyendo Reino Unido). La UE y RU están colaborando en mutuo acuerdo para mantener en todo lo posible las garantías que en dicho momento recibieron. Sin embargo, ciertos detrimentos van a ser inevitables. Su identidad como ciudadanos europeos que compartían con los oriundos del país pronto cesará de ser reconocida como tal y empezarán a ser considerados cada día más como forasteros. Ese es el verdadero drama de esta obra shakesperiana del Brexit.

De hecho en Reino Unido, la necesidad que hay de compilar una lista de todos los nacionales de la UE no-británicos que viven ahí, ha llevado al gobierno de RU a lanzar un programa de residente permanente o asentado “Settlement Scheme”. En teoría dará a todos los nacionales de la UE que llevan viviendo allí más de cinco años, el derecho a permanecer en el Reino Unido y seguir disfrutando de los derechos que tenían. La fase de prueba lanzada en enero de este año está alentando a que los ciudadanos de la UE soliciten temprano su condición de residente permanente o asentado: Settlement Status, o en su ausencia Pre-Settled Status (esta última cuando no se pueda proporcionar evidencia de haber vivido cinco años sin interrupción en el RU). Sin embargo, muchos de los ciudadanos de la UE que viven en el Reino Unido tienen sus dudas de que dicho programa salvaguarde los derechos de los que han disfrutado hasta ahora. Por ello, gran cantidad de ellos está optando por la Nacionalidad Británica si pueden. En su mayoría no porque compartan un mismo sentimiento nacional con los británicos, sino porque piensan que obtener el pasaporte británico es lo único que les garantizará la igualdad de derechos.

En el Reino Unido, como en otros países de Europa, tienes que seguir un proceso de naturalización largo y costoso a veces para obtener la nacionalidad. Necesitas pasar un examen en la lengua y otro sobre la cultura y forma de vida (incluso cuando la mayoría de los que se presentan han vivido y trabajado en el país los años suficientes como para saber con fluidez la lengua, cultura y costumbres del país). En el Reino Unido todo el proceso de naturalización puede costar alrededor de las 1.500 GBP (en España está sobre los 400 euros). En aquellas familias que varios miembros tengan que hacer la naturalización, el coste puede resultar bastante alto. Añadido a su pesar está el hecho de que algunos países solo aceptan la doble nacionalidad en ciertas situaciones y por tanto algunos ciudadanos serán forzados a elegir entre la nacionalidad de origen o la nacionalidad del país donde vivan, indudablemente una decisión difícil de tomar en la mayoría de casos.

Shakespeare Globe Centre, London

Han pasado ya dos años desde que Donald Tusk mandara el tuit de “estar o no estar juntos”, sin embargo esa ya no es la cuestión. La cuestión en este momento en que estamos parece ser “no-deal Brexit or delayed Brexit”(Brexit sin acuerdo o Brexit demorado). Volviendo a la premisa que el Ministro alemán argumentaba sobre si el Brexit es o no una tragedia que Shakespeare pudiera haber concebido, dejo la respuesta en manos de los lectores de este post. Pero lo que si que escribió Shakespeare en su obra Julius Caesar fue: “cuidado con los idus de marzo”.

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